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El agua dura es aquella que contiene alta concentración de minerales como el magnesio y el calcio. Esto depende del suelo, cuanta más cal contenga este, más dura será el agua. Para saber cuán dura es el agua se suman las cantidades que hay de estas sustancias en cada litro de agua. Según la Organización Mundial de la Salud, se considera que el agua es dura cuando supera los 60 miligramos por litro.

La mayoría de medios de comunicación se han hecho eco de la noticia, en las portadas de los principales periódicos aparecía el titular “El agua empieza a cotizar en Wall Street” y dicho así, es motivo de preocupación para cualquier persona dado que el agua la necesitamos en nuestro dia a dia y para todo. Existen materias primas que desde hace años están cotizando en el mercado de valores mundial como el petróleo, el oro o el azúcar. No obstante el agua no entrará a “competir” (de momento) en esta liga.

El plástico ha conquistado cada rincón de nuestro planeta. Recientes estudios han demostrado que es posible encontrar microplásticos (partículas de plástico microscópicas) en gran parte de nuestros alimentos y bebidas, incluso flotando en el aire que respiramos. Obviamente, ingerir microplásticos por cualquiera de estas vías resulta alarmante, ya que hablamos de un material tóxico que podría generar problemas de salud en nuestro organismo. Se sabe que el agua embotellada alberga mayor cantidad de estas micropartículas, pero ¿qué ocurre con el agua de grifo?

El agua es un nutriente vital. El 85% del ser humano se constituye de agua, por tanto, la buena calidad de esta ayuda a preservar la salud. No todas las aguas están formadas por los mismos componentes. Según el lugar en el que estemos, de donde proceda y el tipo de instalaciones que nos la proporcione, esta podría contener sedimentos, bacterias y/o elementos químicos que conviene evitar.

No es ningún secreto que las máquinas se estropean cada vez más pronto. Todos hemos escuchado alguna vez a gente mayor decir; “ya no se fabrican coches como los de antes” o frases parecidas. Y realmente están en lo cierto dado que el sistema económico en el que vivimos necesita producir productos perecederos, con una vida útil relativamente corta.

La cal puede llegar a causar algunos malestares en nuestra piel, con frecuencia en pieles sensibles, y con dermatitis atópica o eczema. Así como en niños recién nacidos. El contacto habitual y continuo de agua dura podría dañar la epidermis, y cuando esta se daña, se inflama y no se auto protege, por lo que necesitará un cuidado adicional para prevenir otro tipo de problemas.