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Los agentes químicos utilizados para potabilizar el agua pueden cumplir muy bien sus funciones de pureza y seguridad. Sin embargo, algunos valores generales podrían resultar enemigos particulares de la salud de tu piel.

La cal en el agua

Su función es neutralizar la acidez del agua y eliminar impurezas. Aporta beneficios para la salud, como el calcio en los huesos. Sin embargo, su exceso podría producir resequedad en aquellas pieles muy sensibles. El problema principal lo acusan las tuberías, pues estas se obstruyen por efecto de material calcáreo depositado en su interior.

El Cloro en el agua

Es indispensable en la purificación del agua es el proceso de potabilización, sin embargo, su presencia en la ducha podría generar irritaciones en la piel por resequedad o aparición de escamas en el cuero cabelludo.

Una exposición prolongada al agua de la ducha puede originar que el organismo absorba cierta cantidad considerable de cloro. Las posibilidades aumentan durante el uso del agua caliente; en ese caso, la combinación del agua clorada con el calor produce el cloroformo, cuyas consecuencias sobre la salud se notan a mediano y largo plazo.

Investigaciones realizadas al respecto han determinado la presencia de cloroformo en el sistema respiratorio de personas que han estado 10 minutos bajo la ducha. Este había penetrado a través de los poros dilatados por el calor y la inhalación de gases producidos.

La oxidación de las tuberías

La presencia de los anteriores, más algunos productos químicos adicionales, pueden producir la oxidación de las tuberías que suministran el líquido a tu casa. Como consecuencia, el agua de la ducha podría contaminarse con partículas de corrosión, las cuales serían responsables en la aparición de manchas en la piel.

Presencia de algunos metales pesados

Además de la cal o el cloro, existe la posibilidad de encontrarse con algunos metales pesados como el cobre, el arsénico o el plomo, los cuales producen serias alteraciones del sistema nervioso.

Presencia de algunos productos químicos

Algunos productos químicos como nitratos, sulfatos o fluoruros, entre otros, presentes en el agua de ducha, pueden llegar a producir problemas de salud en la piel y glándulas.

Conclusión

Determinados productos químicos como la cal y el cloro pueden eliminar impurezas y, también, algunos metales pesados en plomo, cobre o arsénico, dañinos para el ser humano; sin embargo, es necesario filtrar excesos y evitar repercusiones en la piel.

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